Por la boca muere el pez…

Se acerca el inicio de un nuevo curso en el que repetiré a mis nuevos alumnos una máxima en el ámbito de la comunicación: “Toda acción comunica y toda comunicación es una forma de acción”. Y esto es aplicable en cualquier actividad y, por supuesto, también en el tratamiento diario de nuestras responsabilidades profesionales.

Esta mañana estaba leyendo la prensa y he encontrado un artículo que ha llamado mi atención. Viene muy a cuento de las noticias tan “americanas” referentes a los turbulentos pasados de sus candidatos políticos (allí siempre parace más importante haber tenido un amante o un hijo secreto que poseer un buen plan para mejorar un país, en fin)

Disquisiciones “culturales” de lado, cierto es que nuestra “imagen profesional” puede verse afectada por nuestras actividades de comunicación, “Por la boca muere el pez”.

Veamos este artículo del diario económico “El Economista”:

“Hace poco un cliente me contó que incorporó a una persona a su equipo directivo y que pasado un mes investigó sobre él en Internet. Me dijo que si lo hubiera sabido antes no lo habría fichado”. Esta anécdota que cuenta Beatriz Barrado, Area Manager de Adecco Finance and Legal no dejaría de ser eso, una curiosidad, si no fuera porque pasa muy a menudo.

Aún está en nuestra memoria la expulsión de Javier Ferrero y Juan Carlos Vázquez del Partido Popular de Toledo por su participación en una cacería de gatos en Talavera de la Reina (Toledo). Hecho que por si fuera poco quedó reflejado con unas fotos en Internet y con su inmediata repercusión.

Hay más casos, como el de una azafata alemana que perdió su trabajo por mostrar en su blog opiniones políticas y religiosas que a su empresa le parecieron, cuanto menos, poco correctas. O el de una enfermera sueca que colgó en la Red fotos de operaciones a las que había asistido sin el consentimiento de los pacientes.

“Creemos que Internet es una especie de jardín privado en el que sólo estamos nosotros y en el que todo se permite. Y por si fuera poco, la presencia en la Red ha dejado de ser anónima”, cuenta Pedro Sánchez, director general de la red profesional Viadeo.com para España y Portugal.

Vida real y virtual

¿Es usted de los que se lo piensa antes de discutir sobre determinados temas en una reunión de amigos o de negocios? Pues eso mismo debería aplicar a su vida virtual. Una esfera en la que todo queda registrado, y en la que un comentario que hizo hace tiempo puede volverse en su contra años después.

Quizá cree que poco importa que la gente sepa lo que hace en su tiempo libre o sus opiniones políticas, religiosas y sexuales. Pero a Internet tiene acceso tanto su amigo como su jefe. Sí, y también sus ex jefes, ésos de los que ha despotricado tanto en cualquier foro que se le ha puesto por delante y que pueden arruinarle su futuro e incluso su presente profesional.

Una encuesta de Viadeo.com realizada en 2007 revela que el 45 por ciento de los usuarios consultados había puesto información personal en MySpace, el 44 por ciento en Facebook y el 17 por ciento había puesto material en YouTube.

No sólo los empleados

Pero entre los encuestados también había directivos y personas que tienen un peso importante a la hora de reclutar profesionales. Y el 59 por ciento de los potenciales empleadores que habían encontrado información sobre candidatos en la web dijeron que les había afectado en su decisión, tanto para bien como para mal. Un 15 por ciento decidió no seguir adelante con la contratación después de rastrear en la Red.

Topar con un bocazas virtual no es cosa de detectives ni de espías. Como asegura Karla Vega, Area Manager de Alta Gestión, “el 60 por ciento de los candidatos se inscriben en una oferta sin saber de qué empresa se trata“.

Pero tranquilo. Si el daño ya está hecho, si ha hablado más de la cuenta, llame a un salva-reputaciones. En Estados Unidos han surgido empresas como Reputation Hawk o Reputation Defender que se encargar de limpiar su historial en Internet de referencias poco apropiadas y hacerle parecer un ejemplo de integridad. Negocio tienen, ya que sólo en su primer año de actividad Reputation Defender ingresó más de un millón de euros.

No generalice

Se le acusa a Internet de no ser una fuente fiable de información, pero no conviene generalizar. Los que se pasan horas rastreando datos como parte de su trabajo lo dejan claro. “No usamos la Red para encontrar datos todo tipo de puestos, sino para perfiles altos e intermedios. Y hay fuentes mucho más fiables que otras para evitar manipulaciones”, cuenta Karla Vega. Beatriz Barrado va más allá y señala que las “redes muy sociales son peligrosas porque muestran aspectos íntimos que pueden volverse en tu contra”.

¿O es que a estas alturas cree que, como en Misión Imposible, el contenido de sus opiniones en Internet se autodestruirá en 15 segundos?

Fuente: El Economista

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Director de Marca, Comunicación y Publicidad en Cetelem España, grupo BNP Paribas. Miembro de la Asociación de Directivos de Comunicación (DIRCOM). Miembro de la Asociación Española de Responsables de Comunidades OnLine y profesionales de Social Media (AERCO-PSM)
Además de profesor, blogger, marido, padre y friki confeso :-)

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