¡Cómo cambian los tiempos!

Hoy un alumno me ha hecho una pregunta que me ha sorprendido: “¿Dedicarse a la comunicación es rentable?”

Me ha hecho meditar de varias formas. La primera haciéndome sentir el paso de los años. Para aquellos de mi quinta que desembarcamos en el mercado laboral español en la crisis de principios de los noventa, cuando no tenías demasiado margen para pensar en la cuantía del sueldo, sino más bien en si podrías encontrar trabajo, no deja de provocar una sana envídia la situación actual que viven estos jóvenes, que les permite este tipo de planteamientos hedonistas.

La segunda reflexión ha sido más ético-filosófica. ¿Es posible pensar en la carrera profesional basándose únicamente en parámetros de rentabilidad? Teniendo en cuenta que se dedican más horas a la semana al trabajo que al ocio ¿Es posible trabajar una vida simplemente por dinero sin una especial satisfacción por lo que uno está haciendo? Mi experiencia, querido alumno, me dice que durante algún tiempo puede sostenerse esa cultura de “el dinero es un fin”, pero como proyecto a largo plazo está destinado a fracasar, y ese fracaso no será únicamente profesional, sino que tendrá añadida una profunda crisis personal y emocional.

Pero, disquisiciones discutibles aparte, este es un blog sobre comunicación, así que responderé a la pregunta:

Si se echa un vistazo a las ofertas laborales en medios on y offline, nos damos cuenta que la demanda de profesionales para el sector de la comunicación está aumentando. Esto va unido a una mayor sensibilización por parte del tejido empresarial de los beneficios de la aplicación de estrategias de comunicación.

Aunque, en el otro lado de la balanza, debemos tener en cuenta la proliferación de agencias de comunicación, nacionales y multinacionales, y la consecuente saturación del mercado, guerras de ofertas para hacerse con cuentas, etc.

El resultado de este coktail es que para un joven profesional no es demasiado complicado encontrar un puesto de trabajo y arrancar su carrera en el ámbito de la comunicación corporativa.

Pero ¿Con esto respondo a la parte “financiera” de la pregunta?

Si lo que mi alumno busca es conseguir un buen sueldo en sus primeros pasos profesionales, no debe elegir este camino, pero, visto lo visto, debería plantearse cambiar de país, porque el patio tampoco está mucho más prometedor en otros sectores.

Ingresar en la “cofradía de los mileuristas” (En España se denomina mileuristas a gente que con veintitantos o treinta y algunos años ronda los mil euros de sueldo al mes) no es, hoy por hoy, complicado. La cuesta arriba comienza cuando uno pretende que su nómina le permita comprar una casa y un coche (sin hablar de casarse y formar una familia…).

En resumen, nuestra profesión no se diferencia demasiado de muchas otras, requiere, desde mi punto de vista: una dosis de vocación que permita mantener la ilusión, la preparación adecuada, paciencia y perseverancia, trabajo y profesionalidad, y algo que en España es muy importante, saber manejar los contactos (obviamente hay que saber buscarlos y cultivarlos).

Amigo alumno, si quieres estabilidad, haz oposiciones a funcionario de ayuntamiento ( y logra plaza…); si lo que quieres es entrar en el mundo empresarial, compra un machete, carga la mochila de víveres y agua… y adéntrate en la jungla con espítiru aventurero y muchas ganas de trabajar.

Cuando estudié postgrado en Estados Unidos, se me quedó grabada una frase: “Talento + perseverancia = éxito”. Nadie regala nada y los sueldos maravillosos no caen del cielo porque uno tenga un MBA, la preparación puede ayudar a abrir puertas, pero cuando se ha logrado un resquicio… solamente el esfuerzo personal mantendrá esa puerta abierta y permitirá que otras posibilidades surgan en el camino.

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No hay comentarios


  1. ncb

    julio 23, 2007 en 2:54 pm

    me parecio interesante tu post, me atrevi a citarte en mi blog. no obstante considero que es primordial analizar el contexto sociocultural asi como la concepción de exito que se tenga. muchas gracias

    Responder

  2. Joaquín Mouriz

    julio 23, 2007 en 4:31 pm

    Gracias. No hay incoveniente.

    Este post va dirigido a los alumnos, a algunos de ellos, y su forma de ver la vida. Creo que basar el éxito vital solamente en el dinero es una meta simplista y bastante pobre. Las consecuencias emocionales a largo plazo son terribles, y si no las hay, eso implica que se ha desarrollado una personalidad nada recomendable. Convertirse en ese tipo de personas que valoran a los demás usando el “tanto tienes, tanto vales”, es bastante triste.

    Creo que la dodencia no debe limitarse solamente a la transmisión de conceptos técnicos, sino también de conceptos vitales.

    Saludos

    Responder

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Director de Marca, Comunicación y Publicidad en Cetelem España, grupo BNP Paribas. Miembro de la Asociación de Directivos de Comunicación (DIRCOM). Miembro de la Asociación Española de Responsables de Comunidades OnLine y profesionales de Social Media (AERCO-PSM)
Además de profesor, blogger, marido, padre y friki confeso :-)

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